Fractura del calcáneo

Fractura del calcáneo

Este artículo describe las causas, los signos y el tratamiento de una fractura del calcáneo, es decir, una rotura en la parte posterior del pie. El calcáneo (calcaneus) es el hueso que forma el talón del pie. Al estar de pie o al caminar, este hueso soporta gran parte del peso corporal.

El pie consta de nada menos que 28 huesos. Desde el tobillo están primero los huesos del tarso, entre ellos el astrágalo y el calcáneo; después, los metatarsianos y, por último, los dedos del pie.

También hay artículos con más información sobre un dedo del pie roto y un metatarsiano roto.

¿Cómo se produce una fractura del calcáneo?

En la mayoría de los casos, una fractura del calcáneo es consecuencia directa de un aterrizaje fuerte sobre el talón durante una caída o un salto. Por eso, deportes como el salto de longitud o la gimnasia aumentan la probabilidad de sufrir una fractura del calcáneo. La fractura también aparece con regularidad en personas que aterrizan con fuerza al hacer paracaidismo.

El calcáneo también puede fracturarse por una gran fuerza de tracción del tendón de Aquiles, que se inserta en este hueso. Esto se denomina fractura por avulsión. En una fractura por avulsión el tendón arranca un pequeño fragmento de hueso. Suele ocurrir cuando los músculos de la pantorrilla se contraen de repente con fuerza, pero es muy poco frecuente.

Características (síntomas) de una fractura del calcáneo

El signo más importante de una fractura del calcáneo es un dolor punzante y repentino. Este dolor suele ser tan intenso que apoyar el talón y caminar resulta imposible. Otros signos son la hinchazón y la decoloración de la piel alrededor del talón.

En fracturas graves, el talón del pie está deformado e incluso puede haber una fractura abierta. En una fractura abierta, la piel está rota y hay una herida visible.

Si los fragmentos óseos fracturados se desplazan, pueden comprimir un nervio. Esta es una de las causas del síndrome del túnel tarsiano, que se caracteriza por dolor, entumecimiento y hormigueo en la parte interna del tobillo.

¿Cómo se diagnostica una fractura del calcáneo?

En muchos casos, una fractura del calcáneo puede sospecharse ya tras la entrevista con el paciente y la exploración física. Palpar el calcáneo y mover el tobillo y el pie agravará el dolor.

Para confirmar que el calcáneo está fracturado, se realiza una radiografía. Esta radiografía también aporta más información sobre la gravedad y la localización de la fractura. Cuando la radiografía no ofrece suficiente claridad, se realiza una TC. Esta crea una imagen tridimensional del pie, de modo que la fractura puede examinarse bien desde todos los ángulos.

Tratamiento de una fractura del calcáneo

En una fractura del calcáneo puede ser necesaria una cirugía para reparar los fragmentos óseos. El cirujano lo determinará tras ver las radiografías y/o las tomografías. Si los fragmentos óseos están desplazados, deben recolocarse en la posición correcta. En ese caso se realiza una osteosíntesis. El cirujano utiliza placas y tornillos que mantienen unidos los fragmentos. Después, la pierna inferior y el pie se inmovilizan con una escayola.

Incluso cuando no es necesaria una cirugía, el pie se inmoviliza con una escayola o una férula durante seis a ocho semanas. Durante este período no se debe cargar el pie. Además, es aconsejable mantener el pie lo más elevado posible para reducir la hinchazón, lo que también disminuye el dolor.

Tras el período de escayola, el tobillo estará bastante rígido. Es importante recuperar de nuevo la movilidad de las articulaciones y aumentar la fuerza muscular. El fisioterapeuta es la persona idónea para guiar esta recuperación, en gran medida mediante ejercicios y movilizaciones.

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