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Cirugía de hernia discal
Una hernia discal es una protrusión de un disco intervertebral. Los síntomas que pueden acompañar a una hernia son entumecimiento, disminución de la fuerza y dolor o hormigueo irradiado. Estas molestias aparecen cuando la protrusión presiona un nervio. Una hernia puede tratarse con una operación, aunque no siempre es necesario.
Si primero quieres leer más sobre qué es exactamente una hernia, lee el artículo sobre la hernia lumbar y la hernia cervical.
¿Qué opciones de tratamiento hay para una hernia?
La mayoría de las hernias no se operan. Excepto en los casos más graves, en primera instancia siempre se intentará tratar la hernia de forma conservadora. Esto significa con reposo, analgésicos y/o fisioterapia. En la práctica se ha comprobado que en el 70 al 80 por ciento de las hernias este tratamiento es suficiente para reducir la protrusión o incluso hacerla desaparecer. En muchos casos también se ha producido una inflamación en la raíz nerviosa, que con reposo sanará.
En algunos casos el traumatólogo-ortopédico o el neurólogo aconsejarán operar. Factores que contribuyen a esta decisión son: cuando las molestias duran más de seis meses o hay debilidad muscular, por ejemplo una caída del pie. También con una compresión severa del nervio, en la que exista riesgo de daño permanente y dolor insoportable, se considerará una intervención quirúrgica.
Antes de la operación
Si se opta por una intervención quirúrgica, es aconsejable iniciar el tratamiento fisioterapéutico ya antes de la fecha de la cirugía (preoperatorio). Un punto de atención importante es llegar a la operación con una salud óptima ('better in better out'). Además, se prestará la atención necesaria al primer período tras la intervención (postoperatorio).
El fisioterapeuta ayudará con consejos y con el aprendizaje de patrones posturales adecuados o a caminar con muletas. Otro punto de atención es moverse dentro del umbral del dolor, de forma activa o pasiva, y, en la medida de lo posible, reducir el dolor.
Durante la operación
Según la localización de la hernia se elige la posición en decúbito prono. Si es necesario se coloca un rodillo bajo el abdomen para curvar un poco la espalda. Por lo general, el procedimiento se realiza bajo anestesia general. Durante la intervención el cirujano ortopédico intentará extirpar la protrusión en su totalidad.
Después de la operación
El día siguiente a la operación, el tratamiento fisioterapéutico continuará, todavía en el hospital. Por lo general, a los pocos días de la operación las personas pueden volver a casa para continuar allí la rehabilitación. Especialmente en las primeras semanas tras la operación hay reglas de vida estrictas. Es especialmente importante no levantar peso y guardar suficiente reposo.
Bajo la guía del fisioterapeuta, la carga se incrementará lentamente. En general, se recomienda esperar al menos medio año antes de reanudar trabajos pesados y el deporte.